Texto narrativo: una mañana muy ajetreada
Me levanté de mi cama, estaba mareado y tenía mucho sueño. Cuando me disponía a vestirme miré el despertador y...¡Eran las diez y media de la mañana! ¡Llegaba tarde al colegio! Decidí vestirme y desayunar muy rápido, aún así, llegué al colegio a las once. Yo creía que me iba a encontrar a mis compañeros en el recreo, pero cuando llegue el colegio estaba cerrado. ¿Por qué? ¿Qué había pasado? Se me ocurrió ir a casa de mi abuela para contarle lo que me había sucedido. Al llegar, le conté todo y, ante mi sorpresa, me dijo que era sábado. En ese momento recordé el mal momento que había pasado esta mañana: me había puesto una ropa que no conjuntaba bien, solo había desayunado una tostada de tomate, no me había despedido de mis padres, había corrido sin parar hasta llegar al colegio...
Pero bueno, todo había pasado y tenía que disfrutar de mi fin de semana. Le dije a mi abuela que tenía hambre y me preparó un café con pastas que estaban buenísimas. Durante el resto del día estuve en mi casa, ya que la semana que se aproximaba estaba llena de exámenes (Lengua, Matemáticas, Física...). Por la noche, cuando me iba a dormir, dejé un papel en mi mesilla que decía: "Hoy es domingo, no te asustes".

En este texto narrativo escrito por Adrián Jimenez se observa un uso frecuente de los marcadores textuales de tiempo, aunque es verdad que se que ve que Adrián no repite ninguno de ellos. También contiene con abundancia formas verbales. El narrador es interno ya que es protagonista y testigo. Su marco narrativo esta formado por el espacio (el físico sería su casa y su escuela) y el tiempo (cuando sucede la historia). Un gran texto
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